La comunidad de La Palma, en la jurisdicción del municipio de San Pedro de Lóvago, Chontales, se encuentra sumida en un luto indescriptible. Este sábado se confirmó el fallecimiento de doña Rogelia Antonia Duarte, de 85 años de edad, quien no logró sobrevivir a las complicaciones médicas derivadas de un masivo ataque de abejas ocurrido hace diez días.
Con la muerte de la anciana, la tragedia familiar alcanza dimensiones devastadoras, sumando un total de tres víctimas mortales tras aquel fatídico incidente del pasado 15 de abril. El primero en fallecer fue su hijo, Elías Rodríguez Duarte, quien en un acto de amor heroico intentó proteger a su madre de las picaduras, entregando su vida en el lugar. Posteriormente, se confirmó el deceso de un sobrino de la familia, quien también sucumbió ante la toxicidad del veneno, convirtiendo este suceso en uno de los más dolorosos registrados en la historia del departamento.
Diez días de agonía y falla multiorgánica
Doña Rogelia fue rescatada de su vivienda con vida, pero en estado crítico. Presentaba cientos de picaduras en gran parte de su cuerpo y rostro, lo que obligó a su traslado inmediato a un hospital de referencia regional. A pesar de los intensos esfuerzos de los médicos por estabilizarla y contrarrestar la reacción sistémica provocada por la toxina, la avanzada edad de la paciente y la falla multiorgánica provocada por el veneno complicaron su cuadro clínico irreversiblemente.
Finalmente, tras permanecer bajo pronóstico reservado, la señora Duarte se rindió ante la muerte. La noticia ha causado consternación total en San Pedro de Lóvago, ya que la familia Duarte Rodríguez ha tenido que enfrentar tres funerales en menos de dos semanas debido al mismo enjambre de abejas africanizadas que se ensañó contra su hogar.
¿Por qué las abejas están más agresivas?
Expertos en control de fauna y miembros de los Bomberos Unidos señalan que, debido a las altas temperaturas de la temporada actual, los enjambres tienden a movilizarse en busca de agua y lugares frescos para establecerse temporalmente. En este estado de migración, las abejas se vuelven extremadamente sensibles a cualquier perturbación externa.
Solidaridad con una familia destrozada
La comunidad recuerda a doña Rogelia, a su hijo Elías y a su sobrino como personas trabajadoras, humildes y profundamente unidas. Los vecinos de San Pedro de Lóvago se han volcado en muestras de solidaridad, realizando colectas para cubrir los gastos fúnebres de esta tercera víctima, ya que los recursos de la familia se agotaron tras los dos sepelios anteriores y los gastos hospitalarios.
Este suceso deja una huella imborrable de tristeza en Chontales, subrayando la peligrosidad de la naturaleza bajo condiciones climáticas extremas. El valor de Elías, quien hasta su último aliento intentó salvar a su madre, y la resistencia de doña Rogelia durante diez días de agonía, quedarán en la memoria de un pueblo que hoy llora una de las tragedias más inusuales y dolorosas de los últimos años.



